La pasta fresca es uno de mis alimentos preferidos, podría comerla a todas horas. Además la pasta fresca casera es muy económica y sencilla de hacer.

Se suele emplear secadores de pasta (para colgar la pasta y dejarla secar) pero me parecen bastante caros para lo que realmente son y se pueden sustituir fácilmente por unas perchas, que siempre tenemos a mano.

Podéis usar el método que más sencillo os parezca. Tened en cuenta que si usáis perchas, deberán estar bien limpias y que no tengan pliegues ni relieves para evitar que se queden restos (yo tengo guardadas unas que uso específicamente para esto).

Yo cuelgo las perchas en los tiradores de los armarios superiores de la cocina, así no me molestan mientras cocino.

La pasta tradicional se hace amasando a mano y con rodillo, aunque actualmente contamos con numerosos aparatos que facilitan estas tareas: procesador de alimentos, robot amasador y máquina para hacer pasta.

Estos instrumentos no son necesarios para elaborar la receta, pero nos agilizan mucho el proceso. Si no disponemos de máquina para hacer pasta necesitaremos de un rodillo.

pasta de tomate

 

¡Comenzamos!

Instrucciones

0/0 Pasos realizados
  1. En un bol o tabla de madera/mármol ponemos la harina formando un volcán.
  2. Incorporamos la mayor parte del agua dentro del agujero del centro y comenzamos a mezclar con ayuda de la mano.
  3. Amasamos hasta formar una pelota que se despegue con facilidad de las paredes del bol.
  4. Dejamos reposar la masa tapada con papel film por 15 minutos.
  5. Ponemos la masa sobre una superficie limpia y enharinada y extendemos con ayuda del rodillo.
  6. Estiramos la masa hasta obtener un grosor adecuado para pasar por nuestra máquina de pasta.
  7. Cortamos la masa en varias piezas más cortas y estrechas y la pasamos ligeramente enharinada por la posición 1.
  8. Doblamos la masa sobre si misma por el lado más largo y repetimos la operación varias veces.
  9. Enharinamos de nuevo y pasamos la masa por la posición 2.
  10. Seguimos pasando por las siguientes posiciones de la máquina hasta obtener el grosor deseado.
  11. Repetimos la operación con el resto de masa, dejando la masa ya estirada sobre una superficie enharinada, para evitar que se pegue.
  12. Cuando tengamos toda la masa estirada podemos darle la forma que queramos, lacios, tallarines, placas de lasaña o para hacer raviolis.

Cómo hacer pasta de colores

La pasta de harina y agua es la clásica que encontramos en los supermercados y tiendas.

Si queremos hacer pasta de colores y sabores deberemos reemplazar parte del agua por pasta de verduras:

  • Roja: puré o concentrado de tomate
  • Verde: puré de espinacas (triturar espinacas frescas hasta formar una pasta)
  • Naranja: puré de zanahoria (cocer zanahorias y después triturar)
  • Morada: puré de remolacha (cocer remolacha y triturar)
  • Amarilla: machacar varias hebras de azafrán y mezclar a la masa

También podemos hacer pastas con especias y hierbas aromáticas: pasta con ajo, pasta con albahaca o pasta con cúrcuma.

Podemos echar la cantidad de pasta de verdura que queramos, dependiendo del sabor y color final que queramos obtener. La cantidad de agua que echemos a la mezcla dependerá del puré que hayamos echado.

Para asegurarnos de no pasarnos con el agua, mezclaremos primero la harina con el concentrado y después iremos vertiendo agua en tandas hasta obtener una masa compacta.

Consejos

  • Si no disponéis de máquina, simplemente estiráis la masa con ayuda del rodillo y cuando alcancéis el grosor deseado la cortáis con ayuda de un cuchillo.
  • Aproximadamente la masa absorbe unos 70 ml de agua por cada 100 gramos de harina, pero varía según la harina.
  • La masa y la pasta fresca se pueden congelar y aguantan bien 2-3 meses.
  • La pasta debe dejarse secar para poder conservarla en la nevera.
  • Si le añadimos unas cucharadas de concentrado de alguna verdura obtendremos pasta de colores.
  • La masa debe dejarse reposar para que se active el gluten y se vuelva más elástica.
  • Podemos dejar masa hecha y guardarla en la nevera durante unos días.
  • Para trabajar con más facilidad la pasta, debemos enharinarnos las manos y todas las superficies donde vaya a estar.
  • La pasta se cuece en 1 litro de agua por cada 100 gramos de pasta, con sal al gusto y durante 3-4 minutos o hasta que esté al dente (depende del tiempo de secado que tenga)

 

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