Las albóndigas de berenjena y calabacín son una opción estupenda para variar la forma de presentación de las verduras. Son algo laboriosas a la hora de realizarlas, pero merecen la pena. Yo hago una buena cantidad y congelo varias tandas, así tengo para otros días y tardo prácticamente lo mismo.

En esta ocasión las albóndigas las he hecho con berenjena y calabacín como ingredientes base, pero podéis realizarlas con otros productos, calabaza, avena, soja texturizada…¡Lo que más os guste!

Lo bueno de tener tantas variedades de ingredientes es que podemos hacer muchas recetas diferentes partiendo de unos mismos principios y cada una de ellas tendrá sabores diferentes y únicos.

Para realizar albóndigas necesitaremos:

  • Verduras, soja texturizada o cualquier otro ingrediente que queramos poner de «base»
  • Especias, sazonadores y hierbas aromáticas para darle sabor
  • Aglomerante, que compacte los ingredientes y los mantenga unidos (avena, harina, pan rallado)
  • Rebozado (opcional): podemos enharinarlas antes de freír

 

Instrucciones

0/0 Pasos realizados
  1. Picamos todas las verduras con ayuda de un cuchillo, el ajo y la cebolla debemos picarlos sin mezclarlos con el resto de ingredientes
  2. En una sartén, con un chorrito de aceite caliente, pocha la cebolla y el ajo con un poco de sal, cuando transparente incorpora el resto de verduras y rehoga un par de minutos
  3. Dejamos cocinando, removiendo de vez en cuando hasta que las verduras estén hechas. Apartamos del fuego, escurrimos el exceso de aceite y echamos la mezcla de verduras en un procesador de alimentos
  4. Trituramos las verduras hasta obtener una pasta y lo vertemos en un bol. Agregamos las especias y la sal al gusto y vamos incorporando un poco de pan rallado a la mezcla, removiendo constantemente hasta obtener una masa más compacta (Se debe poder trabajar con las manos y mantener la forma de pelota)
  5. Dejamos reposar la mezcla 10 minutos, mientras preparamos la sartén para freír y el enharinado
  6. Vamos formando pelotas con la masa, del tamaño que más nos guste y pasándolas por la harina. Las dejamos en un plato y cuando el aceite esté caliente vamos incorporando las albóndigas
  7. Freímos hasta que estén doradas por todas las caras y sacamos a un plato con papel absorbente
  8. Calentamos la salsa de tomate en una sartén y vamos poniendo las albóndigas encima. Dejamos cocinando unos minutos y servimos

 

Consejos

  • El pan rallado o aglomerante que usemos debemos ir ajustándolo a lo que pida la masa, echando más o menos en función de cómo de compacta este la masa.
  • Para que no se nos deshagan las albóndigas en la sartén las freiremos con poco aceite a fuego medio-alto, dándolas la vuelta con cuidado sólo cuando estén doradas.
  • Si no queremos freírlas podemos meterlas al horno a 200º hasta que estén doradas
  • Podemos sustituir la salsa de tomate casera por una salsa de tomate comercial u otra salsa que queramos, como el pisto de verduras.
  • Las albóndigas y la masa se pueden congelar.
  • Cómo especias yo he usado: perejil, ajo en polvo, cebolla en polvo, orégano y pimienta negra.

 

¿Te ha gustado está receta? Ayúdanos compartiéndola en tus redes sociales.